HIPERTENSIÓN Y APNEA DEL SUEÑO


Las enfermedades cardiovasculares figuran entre las primeras causas de morbimortalidad a nivel mundial, incurriendo en un gato económico y social altísimo. Con el pasar del tiempo y la curiosidad de investigadores han descubierto una relación nada armónica entre la hipertensión y la apnea del sueño. Esto ha permitido que en los últimos años se realicen más investigaciones acerca de esta relación.

La apnea del sueño es un trastorno que ocurre al estar dormido, siendo mayor a 10 segundos, y donde existe una ausencia en el suministro de oxígeno, al ocurrir dicha situación nuestro organismo que funciona de manera automatizada responde a esta falla del sistema, emitiendo acciones cardiovasculares, contrayendo los vasos arteriales y ocasionando aumento de la presión arterial. Catalogada como la primera causa de hipertensión arterial secundaria.

Dicho trastorno puede ser de origen central u obstructivo, siendo la última 90 % más frecuente y tienden a padecerla mayormente los hombres, mayores de 65 años, muy frecuente en camioneros. Su sintomatología característica son los ronquidos fuertes. Además es frecuente la apnea del sueño en aquellos que se les eleva la tensión arterial durante la noche.

La gran parte de los pacientes que padecen ambas patologías, presentan malos hábitos y comorbilidades (diabetes, síndrome metabólico). Entre ellas, el consumo de tabaco, alcohol, mala alimentación y falta de ejercicio siendo relevante su contribución en la presencia de cambios en el índice de masa corporal que pueden ir desde el sobrepeso hasta la obesidad mórbida. Además es frecuente la apnea del sueño en aquellos que se les eleva la tensión durante la noche.

Al igual a la hipertensión se comporta de manera silenciosa, produce fatiga, dolores de cabeza, dificultad para dormir, ansiedad y algo muy relevante en la vida del hombre, disminución de la respuesta sexual llegando a la impotencia.
              
 Así como en la hipertensión es importante realizar un monitoreo de presión arterial de manera ambulatoria (MAPA), en la apnea de sueño se debe realizar una polisomnografia, siendo la herramienta diagnóstica estándar, permitiéndonos ver el número de apnea y hipoapneas promedio por hora de sueño, cuando es menor a 5 se considera normal.

Desde el punto de vista estadístico reportan que el paciente hipertenso tiene el 30 % de probabilidad de sufrir apnea de sueños, por el contrario los pacientes que se le diagnostica apnea del sueño tiende a padecer hipertensión entre un 45 al 68 %, entonces nos deja con la duda ¿quién origina a quién?

Los españoles son los que más tiempo han dedicado a investigar esta combinación tóxica y que puede resultar mortal. Han realizado un ensayo clínico donde los pacientes con hipertensión resistente a tratamiento farmacológico, al ser sometidos al uso de un dispositivo de presión positiva continúa de la vía aérea, mejoraron sus cifras tensionales con tendencia a la disminución de 2 a 3 mmHg, se desconoce su impacto a largo plazo.

 Así que apreciados lectores, a cuidar su salud, un peso adecuado es salud para nuestro organismo, cuidemos nuestro sueño y nuestro sistema cardiaco.


Hipertensión y su día !


Este jueves 17 se celebra el Día Mundial de la Hipertensión, además de ser mayo el mes de la medición arterial, una iniciativa de reciente creación -desde el año 2005- que busca sembrar conciencia acerca de la importancia de que la población se sume a jornadas de exhortación sobre la necesidad de prevenir y controlar esta enfermedad capaz de dañar órganos del sistema cardiovascular, de dejar incapacidades neurológicas, motrices y hasta la muerte.

            Alrededor de esta patología, una de las primeras causas de muerte a nivel global y sobre cuyos riesgos quieren prevenir instancias como la Liga Mundial de la Salud, la Organización Mundial de la Salud, la Sociedad Internacional de la Salud, Organización Panamericana de la Salud, entre tantas otras, son muchas las campañas desarrolladas en el marco de esta fecha con la finalidad de que las personas de todos los países entiendan que es vital la monitorización de las cifras de la presión arterial y el convertirse en multiplicadores de esta información.

            Este 17 de mayo de 2018 no es la excepción y el slogan sigue siendo el de “Conoce tu presión sanguínea”, dado el incuantificable porcentaje de seres humanos que padecen este mal, que no sintomatiza sino cuando ya se han presentado efectos muchas veces devastadores y  aun ignorando que la sufren debido a que ni siquiera se han chequeado la presión de la sangre.

Lograr la receptividad de la población es dar un paso gigante hacia la adopción de sanos hábitos de vida (buena alimentación, ejercitación física, neutralización de vicios como el consumo de tabaco y alcohol, sumado al tratamiento farmacológico correspondiente) y en consecuencia  en la prevención de tantos infartos de miocardio, insuficiencias renales, retinopatías, accidentes cerebrovasculares, de diabetes y fallecimientos súbitos derivados de las complicaciones que conlleva un incremento en la fuerza con que circula la sangre por nuestro circuito arterial.

En el caso de Latinoamérica, la Organización Panamericana de la Salud, por ejemplo, exhorta a todos los protagonistas de la sociedad, dirigentes gubernamentales, profesionales de la Medicina, enfermeras, voluntarios en general a sumarse a los operativos orientados a despertar la conciencia de las personas para que presten cuidado máximo a los factores de riesgo de la enfermedad, generadora de problemas orgánicos de potencial mortalidad, como las afecciones cardiacas que cobran la vida de millones de personas sólo en América Latina.


La idea es que de manera masiva se comprenda que la diferencia entre prolongar los años de vida, o no, tan sólo dependerá de la medición arterial como primer paso; lograr que con un estilo de vida sano esos valores estén por debajo de los 140/90 milímetros mercurio día tras día, y es hacia esa dirección que se mueve la brújula de instancias como la Organización Mundial de la Salud, de la Organización Panamericana de la Salud y todos sus países miembros, que conjuntamente ponen en práctica mecanismos que permitan disminuir el número de muertes y de casos de discapacidad por efectos de la hipertensión.

Esta premisa se corresponde con las de muchas otras asociaciones como la American Heart Association, apoyada hasta en personalidades del mundo del espectáculo latino  para ayudar a lograr el objetivo resaltado a través de la celebración del Día Mundial de la Hipertensión: prevenir las complicaciones de tan mortal y silente afección.

Famosos Hipertensos

Aun cuando a nivel de la salud existan brechas entre clases sociales, relacionadas con las pocas o muchas posibilidades económicas que le permitan a uno u otro estrato asumir los costos de consultas con especialistas  y, por ende, lograr un diagnóstico a tiempo para el control de cualquier enfermedad, en el caso de la hipertensión si no se procura una medición periódica arterial y no se mejoran los hábitos de vida, este mal tendrá iguales consecuencias para ricos y no ricos, para famosos y no famosos. Se trata de una afección que, de no ser cuidada, generará daños orgánicos severos a cualquier ser humano que la padezca.

Son unos cuantos los casos conocidos de personalidades (Natalie Cole, Bill Clinton, el ajedrecista cubano José Raúl Capablanca, Winston Churchill, la cantante Toni Braxton),  a las que se les ha detectado hipertensión; inclusos muchas han muerto por hacer caso omiso a las recomendaciones médicas o por ignorar que cursaban amenazantes cifras arteriales; mientras que otras mantienen una óptima calidad de vida por ajustarse a las normas de prevención (tratamiento farmacológico, ejercicio, alimentación sana, alejamiento del tabaquismo y del alcohol).

Un caso de la historia del siglo XX fue el del dictador soviético José Stalin, en torno a la cual se tejieron distintas versiones, pero lo cierto es que la muerte le sobrevino debido a un accidente cardiovascular producto de un ascenso crónico en la presión sanguínea. Al hombre le habían diagnosticado un cuadro de hipertensión aguda y se le recomendó que delegara un sinfín de funciones en su gobierno, a lo cual se negó. Dada su avanzada edad (70 años)  su salud desmejoraba día tras días hasta que en febrero de 1953 su vida sucumbió ante los estragos causados por una cardiopatía hipertensiva.

Para contrastar con el tiempo,  está el final que tuvo el cantante de rock Gustavo Adrián Cerati, alejado de cualquier estilo de vida sano a pesar de saberse hipertenso. El alcohol, el cigarro, ciertas drogas, el abuso físico hicieron mella en el organismo de la estrella del grupo argentino Soda Stereo. La obstrucción de una arteria cerebral lo mantuvo en coma inducido durante cuatro años hasta que un paro respiratorio lo sacó del plano terrenal en el mes de septiembre de 2014, cuando tenía 55 años de edad.

Siete meses antes había muerto su coterráneo Jorge Ibáñez, un célebre diseñador de modas que falleció por una súbita hipertrofia del músculo miocardio. Sabía que era hipertenso, de la necesidad de controlar los elementos de riesgo que le elevaban la presión arterial y de mantenerse bajo vigilancia médica. El modisto contaba con 44 años de edad.

Por ser un suceso registrado ante las cámaras de televisión y de un público que presenciaba un partido de fútbol entre Colombia y Camerún, resultó de gran conmoción mundial la muerte de Marc Vivien Foé. A finales de junio de 2003, el deportista africano cayó en pleno campo de juego, víctima de un infarto de miocardio debido a una inflamación en el ventrículo izquierdo. Esta disfunción cardiaca fue atribuida a un cuadro hipertensivo sufrido por el futbolista que apenas tenía 23 años

Lo propio le corrió el año siguiente al jugador de Hungría, Miklós Fehér, a quien la muerte lo sorprendió cuando tenía 24 años de edad.

HIPERTENSIÓN ARTERIAL POSITIVA

   
A pesar de ser una de las enfermedades que afecta a muchísimos individuos y creo que no exagero al decir que son millones a nivel de todo el mundo, todavía no existe en la personas el temor a padecerla, como ocurre con VIH o el CÁNCER.

            Por representar la primera causa de muerte de manera global, además de dejar secuelas como discapacidad en funciones cardiovasculares, la asesina silenciosa de nuestro corazón, cerebro, riñón y ojos y generadora de muchos casos de ACV diarios, debemos tomar conciencia de que la única manera de alejarla es a través de la prevención primaria, comenzando a llevar una  vida proactiva, con más actividad física regular, eliminando vicios como el tabaco y alcohol, menos uso de sal, menos estrés emocional y alimentación sana y balanceada.

            La única manera de saber si padecemos de hipertensión y presumir su existencia es asistir a consultas médicas y más si tenemos antecedentes familiares positivos y si somos mayores de 40 años de edad, pero no quiere decir que no la sufran los más jóvenes y niños, mínimo una vez al año; aquí se cuantificara su tensión y será el inicio de un camino muy largo por recorrer y que debemos trabajar poco a poco.

            Una vez que su médico tratante la sospeche será la guía para confirmar o dar un resultado ya sea positivo o negativo, para el diagnóstico de hipertensión.

1.- Realizar una excelente anamnesis del paciente, que nos es más que volvernos el Scherlock Holmes de la hipertensión y escudriñar o buscar los datos (síntomas) que sean necesarios para su diagnóstico positivo.

2.- Para complementar sigue el examen físico, el cual debe ser exhaustivo. La identificación de signos físicos, objetivos y verificables para la patología hipertensiva, como edema en miembros inferiores, sangrado nasal, trastornos del ritmo cardiaco etc.

3.- Procesar y jerarquizar los signos y síntomas presentes, asociándolos y establecer el síndrome hipertensivo.

4.- Seleccionar de manera correcta todos los  paraclínicos de relevancia  (glicemia, urea, creatinina, triglicéridos, colesterol, HDL, LDL, TGO, TGP) en pro de identificar comorbilidades asociadas como el síndrome metabólico, la diabetes y la hiperlipidemia que nos permitan detectar complicaciones. Los RX de tórax también tienen relevancia para hacer otros hallazgos, como el relacionado al calibre del cayado aórtico.

5.- Utilizar herramientas que fundamenten aún más el diagnóstico hacia el lado positivo, al realizarle al paciente un MAPA, que consiste en la monitorización de las cifras tensionales durante 24 horas mientras el individuo ejerce sus actividades diarias con normalidad.

 Posterior a todo este proceso diagnóstico, realizado sistemáticamente y para cuya certeza es fundamental la buena relación médico paciente, que permita la fluidez cronológica del comportamiento de la patología hipertensiva en el individuo, se puede establecer por mencionarlo así, un diagnóstico de HIPERTENSIÓN ARTERIAL POSITIVA O DIAGNÓSTICO POSITIVO DE HIPERTENSIÓN.

             En definitiva, la premisa estará siempre direccionada hacia la prevención de la afección hipertensiva, primera causa de muertes, con miras a lograr un cambio de vida positivo en todos los seres humanos, enfermos o no, y entender que con todos los avances médicos de la actualidad, en un buen diagnóstico siempre prevalecerá la clínica, apoyada en una interactuación armónica.

SECUELAS DE LA HIPERTENSIÓN


Por tratarse de la presión con que se irriga la sangre por todo el cuerpo, una incrementada alteración en sus niveles puede dejar efectos graves en órganos del sistema cardiovascular como el corazón, riñones, cerebro y en la vista, principalmente. Si no hay medición arterial y, por ende, tampoco control médico, una persona puede estar, desde hace tiempo, cursando daños patológicos sin percatarse hasta que el organismo haya colapsado con consecuencias muchas veces irremediables.

Las secuelas de la hipertensión, que relaciona factores como el sobrepeso, la edad, enfermedad preexistentes como la diabetes, psicológicos como el estrés y especialmente con los hábitos de vida, van desde discapacidades hasta la muerte.

Algunas de esas afectaciones son de tipo coronarias debido a un irregular bombeo de la sangre y su oxígeno desde y hacia el corazón por una estrechez en las arterias producto de altos niveles en la presión sanguínea. Esta condición puede desencadenar arritmias, dolores en el pecho e infartos.

Cuando la fuerza en la presión sanguínea aumenta se genera un endurecimiento en las paredes de las arterias y dentro de estas se forman coágulos de grasa que es lo que se conoce como arterioesclerosis y que va a alterar la circulación en el corazón, en los riñones, cerebro y en el resto del circuito arterial del cuerpo, incluidos piernas y brazos. También pueden surgir coágulos de sangre o trombosis que, de desprenderse, llegarían a través del torrente sanguíneo a cualquiera de los órganos mencionados.

Igualmente puede producirse aneurismas, que son bombitas de sangre que, de romperse causan derrames, dejando como resultado minusvalías físicas y hasta la muerte.

A propósito de los derrames, como los accidentes cerebrovasculares, de mayor ocurrencia en los casos de emergencia por hipertensión, estos  se convierten en la causa de un sinfín de limitaciones físicas, además de provocar la muerte en semanas o meses subsiguientes al episodio o colapso a este nivel.

La mayoría de los afectados quedan con secuelas neurológicas y de motricidad, dificultades para comunicarse a través del habla, también desde el punto de vista de la visión y de la audición, así como cognitivas y, sobre todo, emocionales, condiciones que los vuelven más vulnerables y dependientes de otras personas en la mayoría de las facetas de la rutina diaria.

Ello sucede porque a nivel cerebral las arterias han sufrido una constricción con una pérdida de oxígeno que es el detonante de un ACV. A veces esas arterias se rompen con el consiguiente derrame o hemorragia en el cerebro.

Otras de las secuelas por altas cifras tensionales se producen a nivel de los riñones, en los cuales igual pueden devenir alteraciones vasculares que son conocidas clínicamente como nefroangioesclerosis y que se dividen en malignas y benignas (cuando envejece el sistema vascular). Con las primeras se puede cursar complicaciones como retinopatías hemorrágicas, daños en el músculo miocardio, inflamación en los tejidos, edema ocular por inflamación del nervio óptico e insuficiencia renal. En este último contexto el paciente dependerá de diálisis.

Otra complicación, en este caso entre los hombres con graves cifras en la tensión alta, se puede presentar en los órganos genitales, ya que al no llegarles suficiente irrigación sanguínea tampoco habrá erección, lo que suele .crearles frustración y baja autoestima.

¿Cómo sé si tengo la presión alta?

     Hipertensión, asesina silenciosa de nuestro sistema cardiaco y vascular, definido como la presión que ejerce nuestra sangre en las paredes de las arterias y cuando esta se realiza con mayor fuerza, refleja aumento de las tensiones sistólica y diastólica.

     Nadie sabe realmente si tiene la presión alta a menos que se cuantifique con un esfigmomanómetro o coloquialmente llamado tensiómetro, esto se debe que al ser catalogada como una enfermedad de comportamiento sigiloso, viene a dar manifestaciones clínicas cuando esta instaurada la patología en el organismo y debe ser tratada medicamente y con apoyo de cambios en estilo de vida que llevamos.

Seguramente en nuestra rutina normal observamos  todos los dias  factores de riesgos en nuestros compañeros o pareja que contribuyen a padecer de hipertensión, son sedentarios, fuman, beben alcohol, son gorditos con circunferencias abdominales alarmantes, les encanta comida chatarra alta en grasa y sal, o son muy malhumorados o como dicen en mi país (Venezuela) cascarrabias. 

Además se le agrega al escenario clínico, caras rojizas, constante dolores de cabeza muchos pacientes expresan sensación de opresión a nivel de región occipital, sensación de excesivo calor, sangrados nasales sin aparente agente causal, zumbidos o tinitus en ambos oídos, visión borrosa. 

Su presentación en casos graves y expresiones agudas de la patología es posible que sientan ansiedad incontrolable, sensación de que van a morir y de falta de aire,  dolor en el tóracico a nivel del corazón.

El deber ser, es que toda persona que se identifique con alguno de los factores de riesgo mencionados, busque ayuda de un médico especialista, por ejemplo un médico internista y comience a cuantificar sus cifras tensionales.

Posteriormente se realicen cuantificaciones con la técnica adecuada y el equipo adecuado, el cual nos va a confirmar el diagnóstico de hipertensión, una vez se sobrepase los estándares considerados normales, es decir cifras tensionales > 120 sistólica y 80 diastólica (mmHg), es de suma importancia tomarlo como sigo de alerta y empezar a realizar cambios para evitar complicaciones futuras.

Hay que tener bien presente que la hipertensión significa una patología que contribuye enormemente a incrementar el riesgo cardiovascular.

En relación a las embarazadas, después de la vigésima semana de gestación deben de estar bien pendiente del valor de sus cifras tensionales, y sus ojos bien abiertos, para observar cambios en sus pies y tobillos en búsqueda de acumulación de líquido o bien llamado edema, dolores de cabeza, estar muy gordita antes del embarazo y adquirirlo durante su curso, tener comorbilidades asociadas como la diabetes.

La premisas mundiales de las organizaciones defensoras de la salud siempre van a estar dirigidas a la prevención, hacer ejercicios algo tan simple como una caminata de 30 minutos, alimentarse con ensaladas, frutas y proteínas, bajar el consumo de sal a lo más mínimo posible, no fumar , no abusar de las bebidas alcohólicas, dormir 8 horas diarias y menos estrés, solo por hacer mención algunas, sin embargo resulta difícil comprometerse con nuestro cuerpo, nuestra mente y alma, tomar decisiones y ejecutarlas de manera activa en nuestra vida diaria y de nuestro entorno familiar.

PELIGROS DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL. COSAS QUE NO DEBES HACER


La hipertensión es una enfermedad que, por caracterizarse por disparados niveles de presión arterial, conlleva altísimos niveles de peligrosidad. Si no es controlada, con medicación y la adopción de sanos hábitos, puede causar graves daños cerebrales, cardiacos, renales, de tejidos, en los sistemas de la vista y oído, entre muchísimos otros, tras lo cual generará malas condiciones de vida a quienes la padecen, así como discapacidades y hasta un saldo mortal.

Corresponde entonces ser precavidos para procurarse amplias expectativas de vida, un objetivo que ameritará la renuncia a acciones que puedan ser una amenaza para su consecución.

Lo primero es la alimentación y la ingesta de sal. Un hipertenso debe excluir de su dieta aquellos productos que contengan grasas saturadas y sodio como los alimentos con preservantes químicos, snacks, enlatados, anchoas, mayonesa, salsas de soya, ricos en harinas, azúcares refinadas, mantecas, bebidas con cafeína, aderezos envasados, frituras y muchos otros que tienden a aumentar el colesterol, los triglicéridos y la glicemia, además de afectar el funcionamiento metabólico del organismo.

Mención especial merece la advertencia sobre los efectos devastadores del consumo imprudente de la sal, de cloruro de sodio específicamente (no fosfato de sodio), tanto en la mesa como en alimentados empacados o envasados, pues va a interferir en el funcionamiento cerebral a nivel del hipotálamo y hará que se libere una hormona denominada vasopresina que, al caer en el torrente sanguíneo, generará retención de líquido, hará afectación a nivel renal y aumentará el gasto cardiaco (bombeo del corazón), derivándose un ascenso en la presión arterial.

Una persona hipertensa tampoco puede caer en el sedentarismo y apartar la actividad física, ya que estaría corriendo el riesgo de desarrollar arterioesclerosis y afecciones cardiovasculares en general; además de tender a ganar peso corporal, lo que es un factor que complicará la evolución de la enfermedad. Se sabe que un mayor volumen en la masa corporal disminuye la calidad de vida y siempre ha estado incluido entre las principales amenazas para la vida.

En cuanto al consumo de alcohol, jamás debe excederse de dos copas y eso dependiendo de las condiciones físicas del hipertenso, pero generalizando éste sólo se podrá permitir una copita de vino tinto en las comidas. Este elixir contiene una sustancia antioxidante conocida como resveratrol que ayudaría a regular los vasos capilares. De resto no, ya que las bebidas etílicas son accionantes de la adrenalina, crean desequilibrio hormonal y el desprendimiento de cortisol, entre otras sustancias capaces de afectar el sistema cardiaco, renal y cerebrovascular; además de incidir en un mayor aumento de peso y de neutralizar el efecto de los fármacos anihipertensivos, complicando el cuadro clínico de la persona.

Otra cosa que no debe hacer un hipertenso es fumar. El tabaquismo influye en un aumento de unas hormonas neurotransmisoras conocidas como catecolaminas, que se generan desde las glándulas suprarrenales y que al meterse en el torrente sanguíneo va a causar un incremento de la frecuencia en los latidos del corazón, una mayor constricción a nivel de los vasos periféricos, lo que en consecuencia provocará un acelerado aumento de la presión arterial con desenlaces peligrosos para el enfermo.

Evitar estos vicios, cuidar la alimentación y jamás descuidar  medicación siempre serán la clave que harán posible que una persona con hipertensión tenga una óptima calidad de vida.

¿QUÉ NO DEBO COMER CON LA PRESIÓN ALTA?


Padecer  niveles elevados de la presión arterial o hipertensión conlleva graves consecuencias a nivel de los órganos blandos o del sistema cardiovascular, pero que son factibles de impedir mediante un adecuado y permanente tratamiento médico-farmacológico, pero sobre todo de la ingesta de comidas de efectos saludables, entre otros hábitos de vida como la ejercitación y la eliminación del tabaco y el alcohol.

Específicamente con relación a la alimentación esta debe estar basada en abundantes legumbres, hortalizas, verduras y frutas, cereales integrales, leche descremada, yogurt descremado,  en fin todos aquellos rubros que sean ricos en fibras, proteínas de origen preferiblemente vegetal y otros nutrientes como los minerales. Apostar por aceite de oliva o canola es también lo idóneo.

Deben eliminarse en primer orden los productos de grasas saturadas y que contengan sal, como los empacados o procesados. Es el caso de los embutidos, salsas de soya, chuletas ahumadas u otros cortes en esta misma presentación, los llamados cubitos o concentrados para sopas o guisos, envinagrados envasados, chocolates, rubros hechos en pastelerías y muchísimos otros. Tampoco se debe llevar el salero a la mesa; mientras que en la elaboración casera de los alimentos hay que usarla de manera bien prudente y optar más bien por hierbas aromáticas como el laurel, tomillo, albahaca, apio españa o celery, cebollín, etc.

El inconsciente uso de la sal provoca retención de líquido y pérdida de elasticidad de las arterias, dificultando la función de estas, de irrigar la sangre en el cuerpo, especialmente a nivel del corazón y renal. Los riñones pierden, por efecto de una ingesta excesiva de sal, la capacidad de expulsar los desechos líquidos del organismo y de depurar la circulación de la sangre.

Cuando se cursan altos niveles tensionales deben igualmente excluirse de las comidas productos de elaboración pastelera, el pan común, la margarina, cortes no magros de carne de res y de puerco, papas fritas, hamburguesas, perros calientes, empanadas,  aceites de palma y todos aquellos que contengan grasas saturadas, chocolates (se exceptúa el negro), ya que estas aumentan los niveles de colesterol en la sangre y favorecen el sobrepeso.

Otros rubros de ingesta tóxica para un hipertenso son los clasificados como de bollería, como por ejemplo las donas, cachitos, pastas secas, magdalenas, cruasanes, por cuanto contienen harina, azúcar refinada y ácidos grasos, elevadores de colesterol y triglicéridos. El queso, sobre todo amarillo, también tiene grasa saturada.

Entre el grupo de lo prohibido para el paladar de quienes sufren de presión sanguínea elevada se añaden bebidas como el café y los refrescos, el té verde y negro, las achocolatadas y ciertos helados. La cafeína, pese a sus propiedades antioxidantes, cuando se consume  de manera abusiva puede generar hasta deshidratación, así como afectar el sistema nervioso, la presión arterial y por ende el corazón.

Las ensaladas de vegetales verdes que son muy recomendadas en la dieta de una persona hipertensa o con tendencia a serlo, deben ser aderezadas con preparados a base de limón, pimienta, hojas como albahacas, tomillo, yogures descremados; jamás con mezclas procedentes de fábricas, cuya composición incluye cloruro de sodio, el cual es de impacto negativo en la presión sanguínea. No tendrán cabida tampoco el ketchup ni las mayonesas debido a que sus preservantes químicos pueden conducir a alteraciones a nivel metabólico.

De manera que hay que revisar y cuidar lo que comemos porque en definitiva es cuidar nuestra salud.

QUÉ SIENTO CUANDO TENGO LA PRESIÓN ALTA?


       Hay  factores como la angustia, el estrés, ante los cuales una persona puede presentar cifras arteriales altas acompañadas de, por ejemplo, sudoración, palpitaciones irregulares o mareos sin que ello signifique que es hipertensa. Aunque haya relación entre una afección y la otra, se puede estar incluso ante las puertas de un ataque al corazón, con niveles arteriales elevados pero si no existen precedentes hipertensivos, este episodio podría ser sólo una lamentable reacción  orgánica ante emociones fuertes.

Un incremento circunstancial de la presión sanguínea no puede confundirse con hipertensión, que es una afección permanente, crónica, y que pese a las complicaciones cardiovasculares que conlleva, si no es controlada, puede estar revelándose de manera solapada, sin que el afectado lo sepa o se altere físicamente, hasta haber ya patologías a nivel del corazón, renal, cerebral o en cualesquiera otros órganos y tejidos, sin preámbulo, o sea que aparecerán al vivirse un patatús a veces de efectos irreversibles. Quizás haya manifestaciones vagas como insomnio, ganas de vomitar, sensación de angustia que tampoco podrían ser vinculadas.

Ello significa que es una enfermedad silenciosa, que no presenta signos ni síntomas hasta que el mal esté hecho o que pueda ser descubierta a través de periódicas mediciones arteriales.

Pueda que ante una presión extremadamente alta como respuesta a factores psicológicos o factores externos como el calor y la obesidad, así como ante la ocurrencia de un daño a la salud se produzcan síntomas como cefalea, doble visión, zumbidos auditivos, dificultad respiratoria, y signos como enrojecimiento del rostro debido a la rotura de vasos sanguíneos, arritmias cardiacas.

Sin embargo algunas de estas manifestaciones clínicas, como es el caso de aislados o eventuales dolores de cabeza, fatiga, taquicardia falta de oxígeno al respirar y otras, como sangramiento por la nariz, podrían estar asociadas a otras enfermedades y no necesariamente a la hipertensión, la cual puede estar cursando aun cuando la personas se sienta tranquila, en reposo o activa, con energía, ya que –y vale la reiteración- es una afección que pese a su peligrosidad no sintomatiza hasta tener  severas y hasta mortales consecuencias.

El hecho entonces de que un incremento en la presión sanguínea puede pasar inadvertido, aun siendo crónico,  debe llevar a cada persona -especialmente a aquellas con predisposición a sufrirlo por factores como el sobrepeso, antecedentes familiares, prediabéticos, menopausia, una avanzada edad, etc.- a tener la precaución de someterse a mediciones arteriales y chequeos médicos cada cierto tiempo, a fin de vigilar los niveles de colesterol, glicemia y triglicéridos, entre otros valores.

Igualmente corresponde seguir saludables estilos de vida, como llevar una alimentación que integre vegetales, fibras y proteínas, con un moderado consumo de la sal y nada de grasas, de porciones discretas de carbohidratos, eliminar las llamadas comidas chatarras y aquellas otras que son empaquetadas y que suelen tener un alto contenido de sodio, además de cambiar el sedentarismo por la ejercitación del cuerpo, lo cual traerá beneficios a nivel muscular y del bombeo de la sangre y por ende en las cifras de la presión arterial.

La premisa es prevenir porque la hipertensión no se anuncia, no se siente, sino que llega para quedarse con todas sus amenazas para el organismo entero.

PELIGROS DE LA HIPERTENSIÓN

    Casi siempre surge la duda, la hipertensión es un estado inseguro o peligroso para nuestro organismo? Pues déjenme decirle que SI. Es una amenaza que nos afecta de poco a poco, sigilosamente, que durante años va dañando los órganos principales y sistema de irrigación arterial.

Con el pasar del tiempo los vasos arteriales, cansados de siempre manejar volúmenes de sangre masivos, debido a presiones elevadas constantes, se debilitan, endurecen y estrechan, concomitantemente el ser humano le agrega otro granito de arena al costal, con una dieta inadecuada,  con excesivo contenido graso,  permitiendo así la formación de ateromas grasos que tapan el sistema de irrigación del cuerpo,  acarreando consecuencias, infarto al miocardio e ictus cerebral o más letales como la muerte, de no ocurrir este suceso se deben tomar como un llamado de atención y de alarma, para que el individuo tome las acciones preventivas correspondientes.

Aunado a esta misma situación los vasos arteriales también se pueden dilatar en un sector determinado de nuestro circuito arterial provocando protuberancias, llamados aneurismas, el cual al romperse pone el riesgo la vida, a causa de la hemorragia, frecuentemente ocurre a nivel cerebral y aórtica. 

Nuestro corazón también sufre y es por el desamor que tenemos hacia nosotros mismo al no concientizarnos de nuestra enfermedad, manteniéndolo en un constante trabajo de bombeo de sangre que provoca el aumento de la longitud en sus fibras musculares, colaborando esto a su crecimiento y debilidad, conllevando a una insuficiencia cardiaca global, que puede llegar a complicarse con acumulación de líquido en el pulmón, y llegar a un edema agudo de pulmón. 

El principal centro de procesamiento de información, llamado cerebro también padece, sufrimos de mala memoria, razonamiento y pensamiento lento, el aprendizaje se ve entorpecido, el habla no comprensible o no entendible, limitaciones en la visión y el movimiento, todo esto a razón de estrechamiento de la luz arterial.

Los riñones, sistema filtro importante, al lesionarse sus vasos sanguíneos tanto los de gran calibre como los más pequeños conocidos como glomérulos, se altera su función de filtración de líquidos y sólidos, causando patologías tipo nefropatías que pueden surgir de forma aguda o crónica, llegando a necesitar tratamiento dialítico y hasta cambio de filtro, es decir un trasplante.

El sentido de percibir visualmente el mundo, pueden ser dañados. Los ojos que reciben irrigación por vasos sanguíneos tan diminutos, que su afectación puede aumentar la presión intraocular y causar glaucoma, el cual es tratable y controlable, más no curable. Así mismo surgen sangrados, edema, visión borrosa, muerte de las células del ojo y llegar a perder la visión.

La esfera sexual y de suma importancia para el sexo masculino, experimenta cambios en la erección, conocido como disfunción eréctil y hacia la mujer disminución del deseo sexual o líbido, repercutiendo a nivel emocional.

Amigos hipertensos la hipertensión mata y no estoy hablando precisamente del fallecimiento del paciente hipertenso, sino que puede llegar a ser una patología discapacitante en las actividades de la vida diaria, alterando y dificultando el desarrollo normal en la esfera biopsicosocial del individuo.